Yoga y estrés: por qué a tu cuerpo le cuesta relajarse
A menudo pensamos que el estrés es solo mental.
El estrés puede afectar tanto al cuerpo como a las emociones.
Los hombros elevados.
La mandíbula apretada.
Respiración superficial.
El abdomen tenso.
El estrés no es solo una sensación mental.
Es una respuesta fisiológica.
Hoy muchas personas viven con una tensión casi constante.
¿Por qué puede resultar tan difícil relajarse?
Nuestro sistema nervioso está diseñado para responder al peligro.
Esta respuesta también puede activarse en distintas situaciones:
- Un peligro real
- Una carga de trabajo excesiva
- Notificaciones constantes
- Responsabilidades familiares
- La falta de tiempo
¿El resultado?
El cuerpo permanece en alerta.
Incluso por la noche.
Incluso los fines de semana.
Incluso en vacaciones.
Señales de que tu cuerpo puede estar viviendo un estrés prolongado
Quizá reconozcas estas señales:
- Tensión en el cuello o la espalda
- Dificultad para dormir
- Cansancio persistente
- Irritabilidad poco habitual
- Respiración alta y rápida
No es falta de voluntad.
Estas señales pueden acompañar al estrés, pero también pueden tener otras causas.
Cómo puede ayudar el yoga con el estrés
El yoga es más que una serie de posturas.
Combina movimiento, respiración y atención, y puede ayudar a gestionar mejor el estrés.
1. La respiración profunda
Una respiración lenta y controlada puede favorecer la respuesta de relajación del cuerpo.
Unos minutos de respiración tranquila pueden ofrecer una pausa. Los efectos varían según cada persona y no siempre son inmediatos.
2. Los movimientos lentos y conscientes
A diferencia de las actividades muy intensas, el yoga suave puede enviar un mensaje de calma al cerebro:
«Todo está bien. Puedes soltar».
El cuerpo puede aprender poco a poco a salir del estado de alerta.
3. Estar presente en el momento
Centrarte en las sensaciones físicas puede ayudar a interrumpir los pensamientos repetitivos.
Volvemos al presente.
Y el estrés puede empezar a aflojar su presión.
Cómo puede un estudio favorecer la relajación
Practicar por tu cuenta puede ayudar.
Una clase en un estudio tranquilo y en un grupo pequeño puede crear espacio para relajarse.
El ambiente, el ritmo guiado, respirar juntos…
Todo contribuye a crear un espacio para soltar tensiones.
Para muchas personas, una clase de yoga se convierte en una pausa bienvenida entre un día ajetreado y el resto de la semana.
Un momento para ti.
Sin exigencias de rendimiento.
Sin presión.
¿Cuánto se tarda en notar los efectos?
A veces, puedes sentir más relajación desde la primera clase.
Una práctica regular puede traer cambios con el tiempo:
- Un sueño más profundo
- Menos tensión física
- Una mejor regulación emocional
- Una sensación general de equilibrio
El cuerpo puede aprender a relajarse con más facilidad.
El yoga como parte del cuidado personal
Nos cepillamos los dientes cada día.
Nos duchamos con regularidad.
A menudo olvidamos cuidar nuestro sistema nervioso.
El yoga puede formar parte de tu bienestar cotidiano.
Un espacio para:
- Soltar
- Respirar
- Bajar el ritmo
- Reconectar
En un mundo que va deprisa, es una elección casi radical.
En pocas palabras
Si sientes que tu cuerpo ha olvidado cómo relajarse, las cosas pueden cambiar.
El estrés no es una debilidad.
Es una respuesta automática.
El yoga puede ayudar al cuerpo a descubrir otra respuesta:
soltando tensiones.
A veces, incluso una hora a la semana puede aportar un cambio significativo al día a día.
Para seguir leyendo: Yoga: eficacia y seguridad, una síntesis del NCCIH.


